
Cuando llegan las vacaciones y toca salir de casa durante varios días, es fácil pensar únicamente en hacer las maletas y comprobar que llevamos todo lo necesario. Sin embargo, dedicar un poco de tiempo a preparar la vivienda antes de marcharse puede evitar problemas y hacer que la vuelta sea mucho más agradable.
Una casa cerrada durante varios días puede acumular humedad, malos olores o pequeños problemas que normalmente pasarían desapercibidos. Además, dejar correctamente revisadas las instalaciones y algunos aparatos puede ayudar a reducir el riesgo de averías mientras no hay nadie en casa.
Antes de salir conviene comprobar que todas las ventanas quedan bien cerradas, especialmente aquellas que utilizamos poco. Una ventana que no ha quedado completamente encajada puede permitir la entrada de agua en caso de tormenta o facilitar el acceso desde el exterior.
También es recomendable revisar las puertas de entrada y las que dan a terrazas, patios o balcones. Si la vivienda dispone de persianas, bajarlas puede ser útil, aunque no siempre es necesario mantenerlas todas completamente cerradas durante todo el periodo de vacaciones.
Si tenemos plantas en balcones o terrazas, tampoco está de más comprobar que están bien colocadas y que no existe riesgo de que puedan caer o causar algún problema durante nuestra ausencia.
Una pequeña fuga de agua puede convertirse en un problema importante cuando no hay nadie en casa para detectarla. Por este motivo, si vamos a pasar bastante tiempo fuera, puede ser recomendable cerrar la llave general del agua.
No siempre será necesario hacerlo en una ausencia corta, pero sí puede ser una medida interesante cuando la vivienda va a permanecer vacía durante varias semanas. Antes de cerrar la llave conviene asegurarse de que no existen sistemas que necesiten suministro continuo de agua.
También es aconsejable revisar grifos y conexiones visibles para comprobar que no existen pequeñas fugas antes de marcharse.
No hace falta desenchufar absolutamente todos los aparatos de la vivienda, pero sí puede ser conveniente desconectar aquellos que no necesitan permanecer encendidos.
Televisores, ordenadores, cargadores y otros dispositivos pueden quedar completamente apagados si no van a utilizarse. Además, desconectar algunos aparatos permite evitar que continúen consumiendo electricidad en modo de espera.
La nevera es una excepción evidente. Si permanece conectada, hay que comprobar que la puerta queda bien cerrada y que el aparato funciona correctamente. Si se decide vaciarla y desconectarla, es importante dejarla limpia y con la puerta entreabierta para evitar la aparición de malos olores.
Parece una cuestión menor, pero dejar basura dentro de casa durante varios días puede ser suficiente para encontrarse con malos olores al regresar. Antes de cerrar la puerta, conviene revisar todas las papeleras y sacar los residuos.
También es recomendable no dejar alimentos perecederos fuera del frigorífico. Una fruta olvidada en un frutero o determinados alimentos abiertos pueden deteriorarse durante nuestra ausencia y atraer insectos.
Probablemente no sea necesario hacer una limpieza general justo antes de salir, pero sí merece la pena dejar la vivienda razonablemente limpia.
Una cocina sin restos de comida, un fregadero limpio y los platos recogidos harán que la vuelta sea mucho más agradable. Lo mismo ocurre con el baño y las zonas donde pueda acumularse humedad.
Si vamos a estar fuera durante bastante tiempo, lavar la ropa que haya quedado húmeda también puede evitar malos olores. Dejar una lavadora con prendas mojadas en su interior es una de esas pequeñas cosas que pueden convertirse en un problema cuando regresamos.
Dependiendo de la época del año, conviene revisar los sistemas de climatización antes de salir. En verano, por ejemplo, el aire acondicionado puede quedar apagado si no existe ninguna razón para mantenerlo funcionando.
En invierno, en cambio, hay viviendas en las que puede ser conveniente mantener una temperatura mínima para evitar determinados problemas relacionados con el frío. Esto dependerá de las características de la vivienda, de la duración del viaje y de las condiciones meteorológicas previstas.
Si utilizamos sistemas programables, también podemos aprovecharlos para establecer horarios concretos en lugar de mantenerlos funcionando continuamente.
Las plantas necesitan una atención especial cuando vamos a estar fuera. Antes de marcharse conviene calcular cuánto tiempo permanecerán sin recibir cuidados y buscar una solución adecuada.
En algunos casos será suficiente con dejar preparado un sistema de riego, mientras que para ausencias más largas puede ser mejor pedir a alguien de confianza que se encargue de ellas.
Por supuesto, si hay mascotas en casa, nunca deben quedar sin los cuidados necesarios durante las vacaciones. Es importante organizar con suficiente antelación quién se encargará de su alimentación, higiene y atención diaria.
Una vivienda que permanece completamente cerrada durante muchos días puede dar una pista de que sus habitantes están fuera. Por eso, si es posible, puede ser interesante pedir a una persona de confianza que pase de vez en cuando por casa.
Recoger el correo del buzón es una de las tareas más sencillas. Un buzón que empieza a acumular cartas y publicidad durante semanas puede ser una señal bastante evidente de ausencia.
También existen sistemas de automatización que permiten programar determinadas luces para que se enciendan a diferentes horas. No es imprescindible instalar ningún sistema sofisticado, pero puede ser una opción interesante para quienes pasan largos periodos fuera de casa.
Antes de salir conviene comprobar quién tiene actualmente una copia de las llaves. Si tenemos que dejar una llave a un familiar, vecino o persona encargada de cuidar la vivienda, es mejor hacerlo con antelación y comprobar que puede acceder sin problemas.
También es útil dejar a esa persona un teléfono de contacto por si ocurre alguna incidencia. Si existe una fuga, un corte de suministro o cualquier otro problema, disponer de alguien que pueda entrar rápidamente puede evitar daños mayores.
Si la vivienda dispone de alarma, cámaras u otro sistema de seguridad, conviene comprobar que funciona correctamente antes de marcharse. También hay que verificar que conocemos los procedimientos necesarios para activarlo y desactivarlo.
En caso de disponer de sensores conectados al teléfono móvil, es recomendable revisar que las notificaciones llegan correctamente. No sirve de mucho tener un sistema de aviso si las alertas no están configuradas o no tenemos acceso a ellas durante las vacaciones.
Justo antes de salir puede ser útil hacer una pequeña vuelta por todas las habitaciones. Comprobar ventanas, grifos, electrodomésticos, luces y puertas apenas lleva unos minutos.
También podemos revisar que no quedan velas encendidas, aparatos funcionando innecesariamente o alimentos que puedan estropearse. Si tenemos garaje, trastero o alguna otra estancia exterior, tampoco debemos olvidarnos de comprobar sus accesos.
Preparar la vivienda antes de irse de vacaciones no requiere demasiado tiempo. Lo importante es no hacerlo con prisas justo cuando estamos a punto de salir. Una pequeña revisión y unas cuantas medidas preventivas pueden evitar una avería, una fuga de agua o simplemente encontrarnos una casa con malos olores cuando volvamos.
Al final, dedicar unos minutos a dejarlo todo en orden permite empezar las vacaciones con mayor tranquilidad y regresar a casa sin preocupaciones innecesarias.



